Cuando escribimos una narración, solemos concentrarnos en las ideas, los personajes o la trama. Pero hay un aspecto silencioso que determina cómo se recibe cualquier historia: la voz narrativa. Es el puente entre lo que imaginas y lo que el lector experimenta en la página.
Elegir la voz adecuada es una decisión que influye en la cercanía emocional, en el ritmo del relato y en la manera en que se construye la confianza entre narrador y lector. Una misma escena contada desde diferentes voces puede parecer íntima, distante, poética o fría.
En este artículo exploraremos qué significa realmente la voz narrativa, por qué es tan relevante y cómo puedes entrenarte para elegir la que mejor se adapta a la historia que quieres contar.
¿Sabes qué es la voz narrativa? Una definición sencilla

La voz narrativa es la perspectiva desde la cual se cuenta una historia. Es quien selecciona la información que se comparte con el lector, marca el tono y el ritmo. Podemos simplificarlo y decir que la voz narrativa es quien habla, pero va más allá: abarca cómo habla esa voz, su estilo, su cercanía emocional, su vocabulario.
Hay tres elementos clave que determinan la voz narrativa:
- Persona gramatical: primera (yo), segunda (tú), tercera (él/ella).
- Nivel de conocimiento: omnisciente, limitado o ingenuo.
- Estilo propio: poético, coloquial, formal, irónico.
Te lo voy explicando paso a paso. ¡Continúa leyendo!
El papel de la voz narrativa en la construcción de una historia
No es exagerado afirmar que la voz narrativa es la arquitectura invisible del relato. Desde que nos iniciamos en la escritura, debemos saber que al elegir una u otra voz, brindas al lector una experiencia de lectura diferente, de allí la importancia de elegir la más adecuada de acuerdo a tus objetivos.
Veamos todos los aspectos que se desprenden de la elección de la voz narrativa:
- Cercanía emocional: determina el acceso del lector tanto a la experiencia de la historia como a la intimidad de los personajes. Observa los siguientes ejemplos:
- Primera persona: «Corrí; sabía que si llegaba tarde esa vez la perdería para siempre». Muestra la vulnerabilidad del yo, su subjetividad y sus emociones.
- Voz omnisciente: «Corrió, sin saber que ella se había marchado minutos antes». Permite conocer múltiples conciencias y contextos; muestra otros matices, como en este caso en que el lector sabe más que el personaje.
- Construcción del tono: la voz decide cómo se percibe el relato: confesional, lúdico, poético o directo, etc. Fíjate cómo permite construir dos tonos totalmente distintos:
- Un tono más poético, desde la primera persona: «Su partida dejó un hueco en la casa, como si las paredes respiraran más despacio».
- Uno más seco y directo, desde la tercera persona: «Cuando se fue, la casa quedó en silencio».
- Control de la información: determina qué se revela, cómo y cuándo. Permite crear tensión, misterio o complicidad. Por ejemplo, cuando se da al lector una pieza que el personaje no tiene, puede generar suspenso: «No entendía por qué la habitación estaba tan fría. Nunca vio la ventana abierta detrás de él».
- Ritmo y cadencia: las frases cortas aceleran; los periodos largos ralentizan. La voz narrativa impone tempo. Observa el cambio en estos dos ejemplos:
- Rápido: «Abrió la puerta. Vio el sobre. No lo tocó».
- Lento: «Abrió la puerta con cuidado, evitando hacer ruido. Entonces vio el sobre».
Principales tipos de narrador con ejemplos literarios

Hablar de la voz narrativa es entrar en las distintas maneras en que una historia puede ser contada. Cada narrador construye un pacto diferente con el lector, en el sentido en que establece qué puede esperar el lector de la historia: distancia, humor, confiabilidad, entre otros. Mantener la coherencia de ese pacto sostiene la inmersión en la historia; romperlo sin propósito puede quebrarla.
Veamos ahora qué define a cada voz narrativa.
Narrador en primera persona
Es el narrador que habla desde el «yo» y se convierte en protagonista o testigo de la historia. Permite gran cercanía emocional y subjetividad, pero está limitado a lo que ese personaje sabe, recuerda o interpreta.
Un ejemplo: Los abismos de Pilar Quintana (Premio Alfaguara 2021) es una novela narrada desde la voz de una niña que observa el mundo adulto con ojos de fascinación y miedo. Aun desde su inocencia, esta voz revela tensiones familiares que el lector comprende en un nivel más profundo.
👉«A veces, al caminar por el apartamento, me daba la impresión de que las plantas se estiraban para tocarme con sus hojas como dedos y que a las más grandes, en un bosque detrás del sofá de tres puestos, les gustaba envolver a las personas que allí se sentaban o asustarlas con un roce».
Narrador en segunda persona
Es menos habitual, pero muy poderoso: interpela directamente al lector o al personaje como un «tú». Crea una sensación de extrañeza e intimidad y da la impresión de que el lector estuviera viviendo la historia que se relata. Es un recurso para generar inmersión inmediata del lector.
En Aura de Carlos Fuentes vemos que desde la primera línea la voz se dirige al lector-personaje. Esta elección envuelve al lector en una atmósfera inquietante, que difumina la frontera entre personaje y quien lee.
👉 «Tocas en vano con esa manija, esa cabeza de perro en cobre, gastada, sin
relieves (…). Imaginas que el perro te sonríe y sueltas su contacto helado. La puerta
cede al empuje levísimo de tus dedos, y antes de entrar miras por ultima vez
sobre tu hombro, frunces el ceño porque la larga fila detenida de camiones y
autos gruñe, pita, suelta el humo insano de su prisa. Tratas, inútilmente de retener
una sola imagen de ese mundo exterior indiferenciado».
Narrador en tercera persona (omnisciente y limitada)
En este caso, la historia se cuenta desde afuera. El narrador puede saberlo todo (omnisciente) o solo lo que un personaje específico percibe (limitada). Permite jugar con el alcance de la información y con la construcción coral de varios personajes. Es una voz que oscila entre lo íntimo y lo panorámico y moldea el tono y el ritmo de toda la obra.
En Temporada de huracanes de Fernanda Melchor, encontramos una tercera persona que se sumerge en la mente de diferentes personajes, revelando tanto su mundo interior como la violencia del entorno. Veamos este fragmento:
👉 «Le decían la Bruja, igual que a su madre: la Bruja Chica cuando la vieja empezó el negocio de las curaciones y los maleficios, y la Bruja a secas cuando se quedó sola, allá por el año del deslave. Si acaso tuvo otro nombre, inscrito en un papel ajado por el paso del tiempo y los gusanos, (…) fue algo que nadie nunca supo, ni siquiera las mujeres que visitaban la casa los viernes oyeron nunca que la llamara de otra manera».
Cómo reconocer qué voz narrativa se ajusta a tu proyecto

Elegir la voz narrativa adecuada no es un acto intuitivo aislado, sino una decisión consciente que debe responder a lo que tu historia pide. Para orientarte, más que memorizar definiciones, conviene hacerte preguntas que te guíen hacia la mejor elección.
1. ¿Qué grado de cercanía quieres con el lector?
- Si buscas intimidad absoluta y subjetividad → primera persona.
- Si quieres cierta distancia, pero un foco claro → tercera limitada.
- Si prefieres una visión amplia y total → tercera omnisciente.
2. ¿Qué quieres revelar (o esconder) en la trama?
- ¿Necesitas ocultar información para crear misterio? → primera persona ingenua o un narrador limitado.
- ¿Quieres dar al lector un mapa completo? → narrador omnisciente.
3. ¿Qué efecto deseas provocar?
- Complicidad: que el lector se sienta dentro de la mente del personaje → primera persona.
- Extrañeza: hacer sentir al lector que la historia lo interpela directamente → segunda persona.
- Multiplicidad: mostrar varias perspectivas sin perder coherencia → tercera persona variando la focalización.
4. ¿Qué tono y ritmo favorecen tu historia?
- Diario íntimo, confesional, poético → primera persona.
- Estilo experimental o inmersivo → segunda persona.
- Coral, amplio, crítico o panorámico → tercera persona.
5. ¿Qué limitaciones aceptas trabajar?
Un narrador abre puertas, pero también cierra otras. Antes de elegir, pregúntate: ¿me siento cómoda restringiéndome a lo que un personaje ve? ¿O necesito libertad total para moverme por distintos puntos de vista?
Tu voz narrativa en acción
Saber qué es la voz narrativa y conocer sus tipos es apenas el inicio del camino para escribir tu historia… ¡o terminar tu libro! Lo verdaderamente transformador ocurre cuando dejas de pensarlo como una técnica ajena y empiezas a probar, a escribir, a escuchar cómo suenan tus palabras en cada perspectiva.
Afortunadamente, la voz no es una fórmula rígida: es un territorio de exploración. Puedes equivocarte, reescribir, cambiar de punto de vista hasta encontrar esa cadencia que le funcione a tu historia. Atrévete a experimentar hasta dar con el timbre que solo tú puedes sostener.
La voz que elijas será la llave que abra la puerta entre tu historia y el lector que la espera.
Te invito a seguir entrenando tus habilidades como narradora, recuerda que la práctica hace al maestro.
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